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lunes, 7 de marzo de 2016

El oro de Moscú y el oro de Berlín, de Pablo Martín Aceña

@pablomartinacea Pablo Martín Aceña es un historiador nacido en Madrid en 1950. Especializado en asuntos económicos, es catedrático de historia económica de la Universidad de Alcalá de Henares y miembro de diversas organizaciones nacionales e internacionales, como la IEHA, International Economic History Association, un foro internacional radicado en los Países Bajos que al que están adscritos más de cuarenta países. Colaborador en varias publicaciones como la Revista de Historia Económica, recibió en 1999 la Cruz al Mérito Civil por su participación como director en el equipo de investigación de las Transacciones de oro procedentes del Tercer Reich en la Segunda Guerra Mundial. Es autor o coautor de numerosos libros y publicaciones que enfatizan en asuntos históricos de la economía de la Segunda República, la Guerra Civil y el franquismo. Este libro «El oro de Moscú y el oro de Berlín» fue publicado por ediciones Taurus en 2001.

Reproducimos a continuación la reseña del editor: La apertura de los archivos de los bancos centrales, sobre todo de Francia y de Inglaterra, además del material desclasificado sobre la Segunda Guerra Mundial en los archivos nacionales de Washington y de otros documentos de los archivos militares soviéticos y del Partido Comunista, permitieron a Martín Aceña seguir la sinuosa pista de setecientas toneladas en lingotes de oro y monedas que se vendieron en París y en Moscú durante la Guerra Civil española. En la primera parte del libro, el autor nos muestra cómo las autoridades de la Segunda República utilizaron las reservas de oro depositadas en el Banco de España para financiar la compra de armamento y materias primas. En la segunda parte del libro, nos traslada a la Segunda Guerra Mundial: las autoridades del nuevo Estado, sin reservas de oro ni divisas, y con un país destruido y hambriento, aprovecharon para reponer una parte de las reservas perdidas. España compró entonces oro alemán procedente del expolio que el Tercer Reich había llevado a cabo en los países ocupados. Y en la tercera parte del libro, asistimos al último avatar del oro, el enfrentamiento con Estados Unidos y sus aliados, que consideraban ilegales aquellas compras y exigieron su devolución. Tras prolongadas negociaciones entre las autoridades españolas y los aliados, se restituyó una cantidad simbólica del oro adquirido. Pero en la década de 1950 el oro comprado a Berlín terminó en manos de bancos norteamericanos, en garantía de los créditos que estos concedieron a la dictadura. Finalmente el oro que Negrín envió a Moscú se quedó en Rusia, y el oro que compró Franco y envió a Nueva York se quedó en la Reserva Federal.

La apertura de archivos públicos y privados a los investigadores está posibilitando el reestudio de diferentes cuestiones que hasta ahora o bien estaban ocultas o tendenciosamente tratadas. El autor nos da en este libro una amplia visión de lo sucedido entre los años 1936 y 1945 en los que se desarrolló primeramente la Guerra Civil Española y a continuación la Segunda Guerra Mundial. Con el asunto del traslado del oro por parte de la Segunda República a Moscú, que dejó vacíos del preciado metal los sótanos del Banco de España, y con posterioridad las operaciones realizadas por los nuevos responsables para reponerlo mediante compras a otros Bancos Centrales europeos, el autor hace un recorrido por la Historia de España no solo en términos económicos, sino de aspectos sociales relacionados que nos dan una idea de la situación de España en aquellos años tras una Guerra Civil que devastó al país, esquilmó sus pocos recursos y dejó a sus ciudadanos en una situación cultural, económica y social lamentable, que tardó varios años en recuperarse en los aspectos económicos y me atrevería a decir que no se ha recuperado todavía bien entrado el siglo XXI en aspectos culturales e intelectuales. Cuando el oro depositado en el Banco de España se podía haber empleado en mejorar aspectos de la vida diaria de los ciudadanos como educación, sanidad, industria o comunicaciones, lo existente y lo por generar se invirtió en armamento y en destrucción al tener lugar una Guerra, con mayúsculas, más larga de lo previsto y que según documentos que han salido a la luz, ---compra de aviación de bombardeo a las autoridades italianas con antelación--- estaba diseñada así de antemano. Y no olvidemos que lo peor que puede ocurrir al finalizar una Guerra Civil es que no acabe en empate y haya vencedores y vencidos obligados a convivir.

Además de los episodios de la Guerra de España y el traslado de las cuantiosas reservas españolas ---estimadas en las cuartas del mundo con algo más de setecientas toneladas en lingotes y monedas-- a Odessa y Moscú vía Cartagena en octubre de 1936, están reflejados los expolios causados por el III Reich a gobiernos y ciudadanos particulares, dejando a la luz muchos tejemanejes por los gobiernos de aquella época, algunos auto etiquetados de neutrales, para ser a la vez amigos y enemigos, firmando acuerdos de no intervención que se saltaban a la torera según se terciaba y en todo caso protegiendo sus intereses por encima de la verdad mediante engaños a las comisiones de investigación que se crearon tras la II Guerra Mundial. La Guerra Fría entre EE.UU. y Rusia a partir de 1947 y la necesidad de alianzas diplomáticas y militares por ambas partes, pasó a un segundo o tercer plano la devolución del oro expoliado a sus legítimos propietarios.

Un libro minucioso, con numerosos datos y personajes, que desmitifica el supuesto robo del oro por los «rojos» para su entrega a los comunistas, ya que en realidad se trató de una decisión, no olvidemos que tomada en tiempos de guerra, destinada a la compra de armamento en el único país que estuvo dispuesto, no sin reticencias, a ayudar al gobierno legalmente constituido en España, mientras otros países teóricamente democráticos y amigos como Gran Bretaña y Francia bien miraban para otro lado bien ayudaban con descaro a los sublevados. A la postre se demostró que la operación fue desastrosa porque Stalin cobró por adelantado y por todo unos servicios y un material militar en algunos casos de desecho.

Altamente recomendable, incluso fascinante, sobre todo para personas interesadas en estos episodios de la historia nacional y europea sobre los que muchos optan por pasar página sin mirar atrás olvidando que la historia que no se aprende está condenada a repetirse.

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