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jueves, 16 de marzo de 2017

Por una rosa, de Laura Gallego, Benito Taibo y Javier Ruescas



@javier_ruescas @_LauraGallego @benistofeles Laura Gallego García, Benito Taibo y Javier Ruescas son los tres conocidos autores que se han conjurado en este libro para relatar sus particulares visiones del tradicional cuento de «La Bella y la Bestia». El libro ha visto la luz en librerías y portales electrónicos hoy mismo 16 de marzo de 2017 y será presentado en Madrid el próximo viernes día 24 en el espacio de la Fundación Telefónica bajo la batuta de uno de nuestros escritores actuales de renombre: Juan Gómez Jurado.

Laura Gallego es una escritora catalana nacida en 1987 en Quart de Poblet que cuenta con una muy larga serie de publicaciones en los géneros infantil y juvenil cuya enumeración se haría eterna. Licenciada en Filología Hispánica, escribe desde muy joven y dispone de una excelente y cuidada página web en varios idiomas en la que podemos encontrar numerosa información personal, de su obra, sus inquietudes y de sus proyectos.

Benito Taibo es un autor mejicano con una larga trayectoria literaria que empieza a darse a conocer en España y del que ya tenemos reseñado en este blog su libro «Persona normal», entrada a la que remitimos para conocer más detalles sobre su biografía.

Por último, Javier Ruescas, autor juvenil de éxito, archiconocido mundialmente en los ambientes literarios juveniles hispanos y en las redes sociales, se ha asomado en numerosas ocasiones a este blog donde han quedado reseñados varios de sus dieciséis libros anteriores, si las cuentas no me fallan, por lo que remitimos al lector al buscador del blog para conocer detalles de su corta pero dilatada trayectoria hasta este año de 2017 en que entrará en la treintena.

¿Quién dijo que las princesas tenían que esperar a ser rescatadas?
¿Quién dijo que las princesas eran cobardes?
¿Quién dijo que las princesas lloraban?

«La belleza está en el interior» es la frase que repiquetea en nuestra conciencia como resultado del cuento tradicional que nos recuerda que las apariencias son eso, apariencias. Laura Gallego ha rotulado su historia como «El zorro y la bestia», desarrollando en ella lo que pudiéramos considerar una precuela del tradicional cuando el que se presenta a las puertas del castillo es el zorro Ren, un ser «ancestral» con capacidad de adquirir forma humana y que entabla un sesudo diálogo con la Bestia para, en un intento de ayudarle, llegar a determinar las condiciones en que se produjo el hechizo y la autora del mismo. Posteriormente visitará a hadas madrinas y brujas en un intento de conjurar la maldición que le hará transitar por mundos desconocidos de magia y fantasía.

Benito Taibo titula su apartado como  «Anabella y la bestia», dejando radicalmente de lado castillos y princesas de cuento para trasladarnos al mundo hondureño rural y real de Tegucigalpa en el que vive la joven Anabella con su madre y su enamorado Aurelio, luchando a diario para ver realizados sus sueños —«y recordar que los sueños, como todos sabemos, se sueñan dentro de nuestra cabeza, y se cumplen allí donde te encuentras»—, y escapar de un mundo que le asfixia. Para ello y para alcanzar la libertad, se subirá a la «Bestia», que en realidad es el nombre de un tren mejicano lleno de peligros en el que intentará llegar a Estados Unidos. El viaje tiene sorpresas estremecedoras para Anabella que no podemos desvelar aquí.

«Tenía su libro de cuentos y una rosa de plástico, una navaja de muelle, una esperanza que se desvanecía como una gota de pintura en el agua. Y también cinco mil dólares escondidos en los calzones.»

Por último, en la tercera historia Javier Ruescas nos presenta «Al cruzar el jardín», una relato con tintes más futuristas que enlaza el cuento clásico con el futuro. El mundo se ha detenido en el interior de los muros que rodean al castillo en el que vive solitariamente Alainn. Nunca traspasó los muros del jardín, no conoció a su madre y en los años que recuerda hasta su muerte, su padre le previno intensamente contra todo lo que pudiera venir del mundo exterior. Tan solo conserva un diario de su madre en el que puede leer historias inconexas que no acierta a comprender. Tiene el jardín lleno de trampas y avisos para prevenir la llegada de cualquier intruso. Su existencia pasa inadvertida hasta que un día desde una ventana cree ver una figura en su jardín. Parece un sueño pero la vuelve a ver por segunda vez y para la tercera está preparado y caza y hace prisionera a Fiara, una joven que pudiera ser la concreción de la «pesadilla» que le anunciara su padre. Sin embargo, la «amenaza» que Alain mantiene encerrada en los sótanos es obediente, silenciosa y comunicativa, actitudes que van minando las convenciones del chico hasta convertirla en su compañera. Pequeñas cuestiones van anidando en la mente del chico a respuestas de Fiara como que los libros en papel ya no existen y la gente lee en pantallas… Un día mientras trabajan en el jardín en el cuidado de las rosas, Alainn descubre que Fiara no sangra tras hacerse un corte, lo que es la gota que colma el vaso y con la que vuelven a la mente de Alainn todos los «demonios» que creía haber superado. La historia entra en una nueva dinámica que desemboca en un desenlace ocurrente, mágico, fascinante, en una actualización magistral con tintes futuristas del cuento clásico y que no vamos a desvelar aquí.

«Que, al final, el querer no tiene que ver tanto con el que quiere, sino con lo que hace sentir en el que es querido»

En las primeras escenas de la película (no tan infantil) de dibujos animados «La Bella y la Bestia», Bella es la hija del inventor, una chica peculiar, singular, distinta de todos sus convecinos, extravagante porque «nunca deja de leer y cuando lee no se acuerda de comer»; «una muchacha de lo más extraño… que siempre en las nubes suele estar». Por un momento intenta contar al panadero la maravillosa historia que ha leído en el último libro y este le da la espalda. Ella sabe que existe un mundo por descubrir y ver y lo busca afanosamente en la pequeña biblioteca de la aldea a donde se dirige prácticamente a diario. ¿Ha llegado algo nuevo? Pregunta con ingenuidad al bibliotecario, a lo que este le responde: Jejeje… ¿desde ayer? Bella no pierde la sonrisa y se lleva un libro que ya ha leído dos veces con anterioridad porque en él descubrirá «lugares lejanos, aventuras, hechizos mágicos, un príncipe disfrazado… ». Leer es transportarse a otros mundos, otras historias, otros personajes y vivir con ellos sus aventuras, compartir sus emociones y dejarse llevar por la magia de lo que ocurrió, sea real o inventado, ¡qué más da!

Con este libro volvemos a enfrentarlos a la diatriba actual del contenido y el continente. Aunque yo he devorado el contenido en la adquisición digital por menos de 8€, no podré resistirme a hacerme con la edición en papel, el continente, por su presentación maravillosamente cuidada, en tapa dura por menos de 15€, con una portada y unas ilustraciones preciosas a cargo de Mar Blanco que son una delicia, una joya, para conservar en nuestra biblioteca personal aunque ya no quepa en ella ni un alfiler. 35.140 vocablos y numerosas ilustraciones nos aseguran unas horas de lectura más que agradable para todos, chicos y grandes, pues los cuentos no tienen edad. Tres estilos de juntar palabras, a cada cual más impecable, donde la narración y los diálogos se entremezclan para trasladarnos a mundos mágicos que en este libro están no tan lejos de la realidad que nos rodea. Momentos de agradable lectura en una renovación del clásico que está misma semana podemos ver también en pantalla grande con actores reales.

jueves, 9 de marzo de 2017

Kryptos, de Blas Ruiz Grau y otros

@BlasRuizGrau Blas Ruiz Grau es un escritor alicantino nacido en 1984 en el seno de una familia trabajadora que ha transitado por estudios de la rama técnica hasta llegar a su empleo actual como informático. Compagina sus inquietudes en el mundo de la literatura con estudios de geografía e historia en la Universidad Nacional de Educación a Distancia. Estos datos han sido extraídos de su página web a la que remito a lectores más curiosos para recabar más información. También cultiva de forma periódica el relato en su blog. Entre sus publicaciones tenemos «La verdad os hará libres (2012-Auto publicada)», «La profecía de los pecadores (2013)» y el que comentamos hoy «Kryptos (2015)» que no es exclusivamente de cosecha propia sino que ciertos capítulos han sido escritos por conocidos autores actuales como Gabri Ródenas, César Pérez Gellida, Roberto López-Herrero y Bruno Nievas, habiendo quedado el prólogo a cargo de Juan Gómez Jurado.

Se trata de un libro especial porque todos los beneficios que al autor obtenga por su comercialización serán donados a EDUCO, una ONG que focaliza su labor en la lucha diaria en la defensa de los derechos y la protección a la infancia, especialmente en temas de pobreza y hambre infantil.  Solo por ello ya merece la pena comprar el libro. Pero es que además se trata de una lectura entretenida y actual, con un andamiaje muy bien construido y que pudiéramos pensar que raya en la ciencia ficción si no tenemos en cuenta la información que llena estos días los telediarios a raíz de las revelaciones de Wikileaks en las que poco menos que debemos de sospechar que somos espiados por nuestros propios televisores en el salón de nuestra casa.

Una de las ciudades más universales y protegidas del mundo, Washington, se ve amenazada por un terrorista que da un plazo de 24 horas para que se satisfagan sus exigencias a cambio de no detonar cinco potentes bombas colocadas en puntos estratégicos y concurridos de la ciudad. Un comité de crisis al más alto nivel en la Casa Blanca observa la cuenta atrás mientras pone en alerta a todos sus servicios de inteligencia, que de forma tangencial detectan que el sistema de cifrado más seguro del mundo ha sido abierto por alguien que al final resulta ser una adolescente, Danielle, superdotada con un pequeño ordenador en la habitación de su casa. Julie Hawkings —nombrada 310 veces—, 33 años pero a pesar de ello veterana agente de la CIA y que arrastra una situación personal complicada tras una misión fallida en Irak, es la encargada de «detener para proteger» a Danielle —nombrada 182 veces—, pero comprueba que otras organizaciones mafiosas andan detrás de la niña, de una sorprendente madurez para su edad de quince años, y del programa con el que ha conseguido romper el código de cifrado. Nada es lo que parece, todo está intervenido y espiado, los compañeros no son tal y ni las propias instituciones del gobierno se pueden fiar de sus departamentos y sus directores. En el espacio de esas 24 horas la acción transcurre de forma trepidante llevando al lector por situaciones que no alcanza a saber valorar como ciertas, posibles o pura ciencia ficción hasta un desenlace en el que muchos de los actores muestran sus cartas poniendo al descubierto oscuras intenciones personales, muy lejos de un pretendido servicio a la nación.

Todos los ingredientes de un thriller de actualidad al servicio del lector en un relato vibrante que le mantendrá pegado al libro tratando de devorar sus algo más de 57.000 vocablos y alcanzar su final. La talla de los autores que han participado en la redacción del texto está contrastada y salvo la indicación inicial en algunos capítulos de quién ha sido el encargado de su desarrollo, el lector no notará diferentes plumas ni diferentes estilos porque la homogeneidad y el engarce de la novela están magistralmente conseguidos. La acción se desarrolla en una época indeterminada aunque posterior a la época de la presidencia de Barak Obama, en la que precisamente nos encontramos en estos momentos. Es de resaltar el oficio del autor principal que denota estar puesto al día en archiperres informáticos, nuevas tecnologías, espionajes y funcionamiento interno de los servicios de seguridad de una de las naciones más punteras del planeta en estos asuntos, y de la que no creo que quede ningún ciudadano que tenga dudas de la vigilancia electrónica a la que somete a todo bicho viviente. Los límites de lo real y de lo imaginado quedan difusos y será el propio lector el que determine que es, para él, cierto o ficción en la trama de la novela. En todo caso, la angustia está asegurada a medida que el tiempo pasa inexorable y se va acercando la posibilidad de que la amenaza sea llevada a cabo. Un buen guion sin duda para una película de acción actual que a buen seguro cosecharía enorme éxito en la gran pantalla. En resumen, un libro cuya compra es casi obligada por las razones anteriormente expuestas y que nos hará pasar un rato muy entretenido.

miércoles, 8 de marzo de 2017

Anna Karérina, de León Tolstoi

Lev Nikoláievich Tolstói es un escritor ruso, considerado como uno de los grandes de la literatura universal y que nació en 1828 en el seno de una familia aristocrática, quedando huérfano a los nueve años y siendo criado por parientes y tutores en un ambiente religioso. Comenzó estudios de derecho en la universidad pero los abandonó pronto entregándose a una vida relajada en Moscú y San Petersburgo. Comenzó a adentrarse en el mundo de la literatura en 1852 con la publicación de textos autobiográficos y relatos de la Guerra de Crimea donde combatió como militar durante escaso tiempo. Alcanzó gran éxito con sus dos más conocidas novelas, esta que comentamos hoy y «Guerra y Paz», uno de los hitos clásicos la literatura universal que a decir de todos los entendidos nadie debería dejar de leer una vez al menos en su vida. Atacado por profundas crisis espirituales se retiró al campo, abandonó prácticamente la literatura y práctico una vida rural y sencilla, aunque en algún momento y para recaudar fondos volvió a publicar alguna novela. Murió en 1910 a la edad de 82 años cuando se retiraba a vivir en un monasterio. Su bibliografía es muy extensa y excede de su comentario aquí, pudiendo encontrarse en numerosas páginas de internet. Junto con Fiodor Dostoyesvski es un maestro de la literatura realista de la época, que trata de reflejar fielmente la sociedad a través de la literatura. Cultivó muchos géneros, novela, cuento, crónica, biografía, ensayo, teatro… habiendo sido muchas de sus publicaciones llevadas a la gran pantalla.

Anna Karénina vio la luz en 1877 y cuenta dos historias paralelas: la de una mujer atrapada en las convenciones sociales y la de Levin, un terrateniente filósofo y escritor que intenta mejorar las vidas de sus criados. Anna está convencionalmente casada cuando se cruza en su camino el conde Alexei Wronsky, militar adinerado y con fama de conquistador, del que se enamora profundamente saltando por encima de todas las convenciones sociales de la época y llegando al final al adulterio que provoca el repudio de su marido y el dejar su familia y su hijo para huir con su amante. La estigmatización social por aquel entonces no era igualmente sufrida por mujeres que por hombres, como se constata en el principio de la novela en carnes del propio hermano de Anna. Wronsky había frustrado inicialmente el enlace de Levin y Kitty que al final termina en boda. La vida transcurre en diferentes escenarios de Moscú, San Petersburgo y zonas rurales hasta que la presión social hace mella en la relación entre Anna y Wronsky que llega a deteriorarse grandemente, llevando a Anna a un fatal desenlace.
«El matrimonio es una barca que lleva a dos personas por un mar tormentoso; si uno de los dos hace algún movimiento brusco, la barca se hunde».
He elegido para la lectura la traducción realizada por Víctor Gallego Ballestero tras haber consultado opiniones diversas en internet. Lo suyo sería leer otra traducción pero los 352.000 vocablos que componen la obra hacen desistir de ello al más pintado, al menos durante una época. Se trata de un verdadero catálogo de las contradicciones sociales en los terrenos público y privado, verdadera obra de arte literario, realista, costumbrista, fiel reflejo de la sociedad rusa de la época, influida profundamente por la tradición y la religión, tanto de la nobleza y las ciudades como de los campesinos y las zonas rurales. El alma humana y sus emociones es desgranada magistralmente por él autor que nos transmite profundas lecciones morales a través de los textos vívidas imágenes de los protagonistas, sus familias y sus criados, permitiendo al lector un aprendizaje sin duda valiosísimo para su propia existencia y para replantearse sus concepciones sobre la vida, la sociedad y las relaciones humanas en términos de felicidad y sufrimiento.
«Anna llega a la conclusión de que, con el paso del tiempo, el amor se troca en odio, y entonces ya no caben componendas…»
Una lectura prolongada y deliciosa que lleva al lector con todo detalle por las vidas de los intervinientes, aunque al final no llegue uno retener sus nombres y apellidos ni sus reducciones aunque son repetidos hasta la saciedad a lo largo del texto. Es necesario tomar conciencia y situarse en la época, finales del siglo XIX, para comprender mejor el desarrollo de la obra. Imprescindible quisiera pensar tanto o más como «Guerra y Paz», la mitad en extensión que esta, que queda en la lista de pendientes desde este mismo momento

miércoles, 1 de marzo de 2017

Zoe en horizontal, de @ZoeSwinger

@ZoeSwinger es el identificativo de Twitter y pseudónimo de la autora de este libro que quiere permanecer en el anonimato. Sabemos que es mujer y si la historia del libro es real que tiene 34 años y trabaja en una Caja de Ahorros en la ciudad en la que vive, Madrid. También hemos podido oír su voz en una entrevista en el programa de radio por internet "La Cafetera" (@radiocable) de Fernando Berlín, que dió pie a enfrascarme en la lectura de este libro. La historia, real como la vida misma a tenor de las manifestaciones de su autora, me ha traído a la mente otro magnífico libro reseñado en este blog, «Apaches» en el que igualmente el autor manifestaba que se trataba de hechos reales bastante inconcebibles. El libro «Zoe en horizontal» puede encontrarse en formato papel y en formato digital.

Zoe es una persona tradicional, normal, que en el momento en que se desarrollan los hechos lleva diez años de relación estable con su pareja, Javi, cuando descubre una infidelidad de este y decide cortar bruscamente su relación. Pasa un tiempo enfrascada en su trabajo y sus amistades cuando en el metro y de forma casual coincide con Marcos, entablando una conversación efímera a costa de la música que va sonando tenue en el móvil de Zoe. La personalidad de Marcos y su modo de comportarse en un sucedido en ese vagón de metro impacta a Zoe que se pasa de estación pero al final se despide de Marcos sin quedarse con su número de móvil. Va pasando el tiempo y Zoe cada vez piensa más en Marcos sin tener a posibilidad de contactar con él, cuando recuerda que le dijo que asistiría a un concierto de Interpol. Se presenta en este concierto con una amiga y logra coincidir con Marcos. A la salida del concierto, Zoe junto con Marcos y una amiga se introducirá en el mundo «Swinger» y acabará esa noche teniendo sexo en un sillón especial del Ateneo Madrileño. Continuará asistiendo a locales y fiestas de la mano de un Marcos experto pero siempre exquisito con Zoe, que recobra sus ganas de vivir y de qué manera con experiencias impensables para ella hace tan solo unos meses. Cuando su vida se desarrolla plenamente con Marcos en esos nuevos mundos verticales y horizontales, su antigua pareja, Javi, vuelve a la escena de una forma inusitada llevando a Zoe y Marcos a situaciones típicas de una novela negra con un desenlace inesperado.
«Esta vez al menos corre el aire entre él y la pelirroja»
Confieso que hasta ayer desconocía la existencia del vocablo «swinger» y su significado. Ahora, tras la lectura de este libro cuyos cerca de 80.000 vocablos se devoran de un tirón, me ha aflorado un mundo nuevo que dista mucho de lo que conocemos por tradicional y que se nos ha imbuido culturalmente desde nuestro nacimiento. Los locales a los que se alude en el texto existen en Madrid y numerosas páginas web, blogs y aplicaciones para el móvil inteligente ponen al alcance de los mortales información sobre estos mundos ignotos para la gran mayoría. «Dogging» es otro vocablo de este microcosmos que incluso ha llegado a aparecer en la prensa y al que se alude también en el libro. Mundos de libertad y libertinaje controlado, bajo un exquisito respeto y tolerancia, que emergen en la sociedad y en los que pueden estar inmersos cualesquiera persona de las que nos rodean sin que percibamos nada. Un relato rápido y trepidante, con diálogos vívidos y escenas explícitas que conforman, cuando menos, una lectura reveladora y entretenida recomendable para entremezclar entre libros más enjundiosas y ponernos un poco al día en ciertos temas.

domingo, 19 de febrero de 2017

Un monstruo viene a verme, de Patrick Ness

Patrick Ness es un autor estadounidense nacido en Alexandría, Virginia, pero que ha vivido en diferentes localizaciones debido a la profesión militar de su padre. Estudió literatura y se ha dedicado a ella en varios aspectos desde su graduación, publicando su primer cuento en 1997. En 2005 obtuvo la nacionalidad británica tras vivir en ese país desde 1999. Da clases en la universidad de Oxford y colabora con los principales medios ingleses de prensa. Con varias novelas publicadas, siente especial predilección por la ficción infantil y de adolescentes y por el mundo de los cuentos, muchos de los cuales están disponibles en su página web.

El autor comienza el libro mencionando su admiración por Siobhan Dowd y explicando como surgió esta historia: «Solo la conozco como la conoceréis la mayoría de vosotros: a través de sus extraordinarios libros. Cuatro novelas para jóvenes llenas de fuerza, dos de ellas publicadas en vida, dos después de su temprana muerte. Si no las habéis leído, poned remedio a ese descuido inmediatamente». La historia es sencilla, se sigue con facilidad y contiene elementos fantásticos pero también de la vida diaria de un adolescente de trece años en sus relaciones en el colegio con compañeros y profesores, así como con un padre separado que vive en Estados Unidos, su madre enferma terminal de cáncer y una abuela materna a la que no soporta. La medianoche y concretamente las 00:07 horas es un momento clave en las relaciones de Conor O’Malley con el monstruo, que en una secuencia no aclarada de ficción o realidad, da forma a una repetitiva pesadilla y se acerca a Conor para amedrentarle, contarle tres historias y requerirle que le devuelva la información en una cuarta, sobre la que tendrá que poner un cuidado exquisito en su elaboración para no sufrir unas penas no aclaradas. El viejo árbol que contempla desde la ventana de su casa tiene ahora una forma humana aterradora y busca una verdad que Conor se resiste a creer. Los destrozos físicos producidos por el monstruo en la casa de Conor y de su abuela son reales y atribuidos por los adultos al propio protagonista que no puede en los primeros momentos hacer referencia alguna al monstruo que le visita.
«Tu vida no la escribes con palabras —dijo el monstruo—. La escribes con acciones. Lo que piensas no es importante. Lo único importante es lo que haces».
Tenía noticias de la existencia de la película pero no que estuviera basada en un libro, información que el director del film muy premiado, Juan Antonio Bayona, mencionó en sus agradecimientos en la pasada gala de entrega de los Goya. Dicho y hecho y para seguir mi costumbre, se imponía leer el libro antes de ver la película. La lectura, sencilla y agradable, me llevó poco más de dos horas en devorar los algo más de 34.000 vocablos, casi lo mismo que dura la película que es algo menos de dos horas. Vamos, que en cuatro horas podemos hacer un combinado completo muy atractivo de lectura y visionado. Parece una historia de terror pero encubre varios dramas humanos reales y actuales que nos harán reflexionar a medida que avancemos en este relato mágico, fascinante, emocionante por momentos y para un público de cualquier edad dispuesto a disfrutar y sufrir un poco en su estado emocional y sus concepciones acerca de dramas cotidianos como son la separación familiar, la enfermedad, la muerte, el acoso escolar… que sin duda despertarán sentimientos encontrados en el lector. Si bien yo lo he leído en su formato digital, la edición en papel está muy cuidada y es tildada con frecuencia de «preciosidad» en los comentarios de los lectores, además de tener un precio muy ajustado.

viernes, 10 de febrero de 2017

Operación Navidad, saga INSPECTOR DISASTER 01, de Carmen Fernández

Carmen, Carmela, Fernández es gallega y traductora de portugués, inglés y francés. Su bautizo oficial en el mundo de las lenguas coincidió con la coronación del Rey Juan Carlos, por lo que se atrevería a decir que 1975 fue un año clave en la vida de ambos. Lo de escribir le viene de más lejos: Rosalía de Castro fue la culpable. Y es que la poetisa gallega despertaba entre los aprendices de literatas de entonces casi el mismo furor que Elrubius entre los aprendices de Youtuber de ahora.

Cumplía además, a su juicio, los criterios indispensables para seguir la estela de la fecunda escritora: el amor por el gallego (del que, a decir verdad, poco sabía), un profundísimo sentimiento de incomprensión y gran dosis de morriña, acrecentada por un úlcera pertinaz que la mantenía postrada la mayor parte del curso escolar. Con tan buenos mimbres, lo de escribir bien o no poco importaba para tejer una bella cesta.

Fruto de esa época fueron algunos excelentes poemas, como el dedicado a una perrilla que la abandonó demasiado pronto. Su primera estrofa decía así:
«Toxiña dos Toxeiros
Filla de meu corazón
Eu quérote
Eu ámote
Más no sei porque
doute amor».
Su pasión por la poesía fue desvaneciéndose a medida que sanaba su úlcera, lo que, a la vista del versito anterior, fue una gran suerte para todos. Colgó y retomó repetida y sucesivamente la pluma, el bolígrafo, la Olivetti y el ordenador —por este orden— al albur de su ardor creativo y emocional. Y dejó muchos proyectos a medio acabar en el camino. Hoy sigue traduciendo la obra de otros a la espera de que un día sean otros los que traduzcan la suya. (Texto facilitado por la propia autora).

Podemos ver todo lo relativo a este libro y otros proyectos en la página web del Inspector Disaster, de donde se puede descargar de forma gratuita en varios formatos. También encontraremos magníficas lecturas cortas y complementarias en su blog.

Difícil hacer una sipnosis de este primer libro de la serie tras su lectura. Alguien ha robado los juguetes que estaban preparados y dispuestos para que los Reyes Magos y afines hicieran felices a niños y mayores en Navidad y el Inspector Disaster, Maxi Disaster, se hace cargo de la investigación, en la que incorporará un sinfín de personajes entre los que podemos citar a Pocholete con su fiel perro pelotas, Peinaíto, Melacojo, Elfonso, Malatesti, Marta-Mari, Tecomo Toita o «La niña mora de Groenlandia», que discurrirán por los más variados encuadres de la geografía nacional y extranjera como los sótanos de la Puerta del Sol de Madrid, una Plaza de toros, una residencia de ancianos, el polígono industrial del Cobo Calleja, Puerto Madero, el barco Titánicus e incluso Buenos Aires, en pos de localizar y recuperar el cargamento. Situaciones variopintas en las que el «prota» y una pléyade de compinches y amigos desarrollan un sinfín de ideas y acciones que cuando menos sorprenderán por su ingenio, a veces desmesurado, al lector. Al final, solucionado el entuerto, otra aventura espera al inspector: «Un tal señor Pérez requiere con máxima urgencia mi colaboración para investigar un inexplicable robo en el depósito internacional de dientes de leche ».

Aunque por la portada y las ilustraciones interiores de Pablo Matera podría parecer que está dedicado a niños o adolescentes, no me atrevería yo a afirmarlo categóricamente. La acción también lo corrobora pero el lenguaje empleado por la autora dista mucho de ser entendible por un público juvenil, al contener giros y vocablos que ponen el español a una gran altura. Acciones sencillas son descritas con una riqueza de vocabulario que cuando menos extraña al lector por encontrárselo en una obra de estas características. A medida que se avanza en la lectura se van encadenando situaciones hilarantes que rayan lo esperpéntico en sus personajes y las actuaciones de estos, con unas descripciones de las cuáles el siguiente párrafo es un ejemplo de las muchas que nos podemos encontrar:
«No creo pecar de exagerado si hablo de rotundo éxito a pesar de las dificultades propias de tamaño operativo, y más aún de las exógenas, harto reseñables dada la diversidad idiosincrática de los participantes y su falta de empatía por no hablar de abierta hostilidad.
Si conseguimos abstraernos de la verosimilitud de los hechos, podremos disfrutar con las ocurrencias de los personajes y el rico lenguaje empleado por la autora. Un libro difícil de recomendar, destinado a un público especial, de ese que recurriendo a un símil puede disfrutar en películas de Woody Allen que considere un tostón dedicando su atención a planos, encuadres y aspectos que pudieran parecer secundarios. Cortito, algo menos de treinta mil vocablos, que se leen de carrerilla, aunque muchos estarán tentados de abandonar a la primera de cambio si la historia no les «cuadra» y no la encuentran entretenida, divertida o cuando menos ocurrente. En resumen, un libro especial que tiene sin duda sus resplandores, de diferentes tipos, pero que no todos los lectores presumo sabrán encontrar.

lunes, 6 de febrero de 2017

Un año en Galicia. John Barlow



Hace tiempo en un foro que hubo que cambiar de servidor y que ya nunca fue lo mismo. Teníamos una "Cafetería" en la que hablábamos de todo tipo de temas, un día hablando de "Entre Limones" (reseñado en su día  aquí por Angel Luis ) Susana nos comentó que su marido (inglés) también había escrito un libro.

En ese momento el libro solo estaba publicado en castellano en Amazon y yo no tenía kindle. Estas navidades con la aplicación de kindle en la tableta  me acordé de él y como últimamente me cuesta leer cosas con una trama complicada me animé.

Todo un acierto, un año John decide que tiene que probar todas las partes del cerdo y aprovecha para recorrer su tierra de adopción Galicia, en ocasiones con su mujer (Susana gallega ella) e incluso con su pequeño hijo y contar sus sensaciones.

No os voy a destripar si lo consigue o no, pero tanto los lugares que visita como las descripciones de las partes del cerdo que come y de una típica matanza gallega no tienen desperdicio.

Son pequeños capítulos fáciles de leer y con entidad propia, cada uno de ellos te cuenta una pequeña historia relacionada tanto con una parte del cerdo a comer como con una zona de Galicia a recorrer, aunque hace una pequeña incursión al cercano León. 

Altamente recomendable, lástima que haya perdido la pista de Susana para darle la enhorabuena.