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viernes, 7 de abril de 2017

La tierra que pisamos, de Jesús Carrasco

Jesús Carrasco nació en Olivenza, Badajoz en 1972. En su infancia se trasladó con su familia al toledano pueblo de Torrijos donde permaneció hasta 2005 en que fijó su residencia en Sevilla donde vive actualmente. Es licenciado en educación física pero le tiran más las letras habiendo trabajado en el mundo de la publicidad como redactor. En 2013 publicó su primera novela, «Intemperie» que causó un gran impacto tanto en el panorama nacional como internacional y que ha sido editada en varios países, pudiendo leerse su reseña en este blog pulsando en este enlace. En 2016 publicó su segundo libro que es el que comentamos en esta entrada.

El mundo rural se entremezcla con historias de guerra y campos de concentración. Iosif es un coronel sanguinario del ejército alemán que está muy impedido y es cuidado por su mujer, Eva Holman, a pesar sufrir continuas vejaciones con voz y gestos, ya que su movilidad es prácticamente nula. Viven retirados en una finca radicada en un lugar indeterminado de Extremadura protegidos por el cónsul y soldados alemanes, que giran casi a diario una visita para comprobar que no hay ningún problema. Un día aparece en la finca un personaje peculiar, desharrapado y que apenas habla, cuyo nombre es Leva y arrastra una historia espeluznante en un campo de trabajo en el que morían los hombres extrayendo madera para fabricar traviesas ferroviarias. Poco a poco Eva irá aproximándose a Leva con gran riesgo si es descubierta para ir descubriendo la desgarradora historia de su vida.

En su segunda novela, el autor nuevamente gala de un cuidado estilo personal manejando una prosa concisa y de gran calidad para desgranar las situaciones más estremecedoras. El lector va poniendo imágenes a la narración entrando en un mundo doloroso realista de situaciones que aún no están lo suficientemente lejanas en el tiempo y que están recrudeciéndose actualmente en muchos lugares del mundo. El autor retrata impecablemente la infinita capacidad de resistencia del ser humano. Libro corto, de lectura rápida, pero de una intensidad tremenda cuya dureza no dejará tranquilo al lector. Mis expectativas eran altas tras haber leído en dos ocasiones «Intemperie» y por aquello de que todas las comparaciones son odiosas, este segundo libro no llega al nivel del primero si bien dejando constancia del buen oficio del autor.

martes, 4 de abril de 2017

Como de la familia, de Paolo Giordano

Paolo Giordano es un autor italiano nacido en 1982 en San Mauro, Turín. Aunque de pequeño soñaba con ser músico, resultó licenciado con las máximas calificaciones en Ciencias Físicas, en la especialidad de Interacciones Fundamentales, graduándose cum laude por su tesis en la Universidad de Turín y habiendo realizado investigaciones muy específicas en este campo: En 2008, con 26 años, alcanzó un gran éxito editorial con su primera novela titulada «La soledad de los números primos», que fue posteriormente llevada a la gran pantalla. En 2012 publicó «El cuerpo humano” y más tarde, en 2014, la novela que hoy nos ocupa, «Como de la familia», cuyo título original es «Il nero e l’argento». Su página web , en italiano, está en construcción y no arroja información en estos momentos sobre su vida y su obra. Colabora en revistas como Gioia publicando numerosos relatos.

Una pareja joven es más dependiente de lo que cree de una mujer, la señora A., que cuida su casa y su hijo y es como de la familia. La felicidad se resquebraja cuando la señora A. deja de estar en sus vidas debido a una enfermedad grave, con lo que el matrimonio tiene que enfrentarse a numerosas situaciones que hacen temblar los cimientos de sus planteamientos acerca de la vida en común.

En tan pocas páginas, 139, y vocablos, 28.854, el autor desgrana las situaciones cotidianas de una familia actual, planteando situaciones convencionales que florecen cuando el contexto tiene un giro radical al faltar la señora A. en sus vidas y la de su hijo. La armonía construida en el hogar no era tan sólida sino que tenía una gran dependencia de esta niñera alrededor de la cual transitaba la vida del matrimonio. Es el marido el que narra en primera persona descubriendo sendas inexploradas que es necesario recorrer en la nueva situación familiar. Muchos matrimonios verán reflejadas gran parte de las vivencias, sin ninguna duda, tomando conciencia de que su situación es más precaria de lo que a primera vista parece con lo que cualquier suceso puede desencadenar situaciones inimaginables a los que no saben cómo se enfrentarían. El relato puede llegar inquietar y aflorar las inseguridades si el lector se mete en la piel de alguno de los personajes y le da por pensar si aquello a lo que asiste le ocurriera a él o ella mismos. El personaje de la señora A. está muy logrado, con una gran cantidad de matices en sus diferentes desempeños a lo largo de la historia e incluso cuando la palabra «cáncer» aparece en su vida. Para finalizar, decir que leí «La soledad de los números primos» en 2009 y en mis notas tengo que, quizá por las altas expectativas, me defraudó un poco. En el caso del presente libro, me ha gustado por la profundidad de los planteamientos desde un lenguaje cuidado y ameno y también por su concisión, lo que hace que se lea en poco menos de dos horas: a mí no me llegó a un viaje de ida y vuelta en autobús.

sábado, 1 de abril de 2017

La isla del tesoro, de Robert Louis Stevenson

Robert Louis Stevenson nació en Edimburgo, Escocia, en 1850 sintiendo desde niño la llamada de la literatura y llegando a convertirse en un notable novelista, ensayista y poeta con varias de sus obras convertidas en clásicos de la literatura infantil, juvenil y de cualquier edad. Por enfermar de tuberculosis, su vida fue un continuo viaje en busca de climas apropiados, en Europa y América, lo que sirvió de base temática a varios de sus libros. Sus novelas de aventuras, como esta que comentamos hoy, le hicieron alcanzar mucha popularidad en su época, pues contenían siempre un trasfondo moral y educativo, llegando a entrar en temas novedosos para su época como en su novela «El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde» publicada en 1866. Su obra es muy extensa y a lo largo de ella y en diferentes géneros literarios demostró su talento fundamentado en una prosa brillante. Murió en las islas Samoa en 1894 a la edad de 44 años dejando un gran legado literario. Muchas de sus obras han sido llevadas en varias ocasiones a la gran pantalla.

La historia comienza en la taberna-posada «Almirante Benbow» regentada por la madre de Jim Hawkins, un mozalbete que nos narrará la historia como activo participante en la misma. Llega a la posada un curioso personaje relacionado con el mundo de los piratas portando un cofre cerrado. Este personaje atraerá a otros piratas que les buscan con ahínco por ser portador del plano de un tesoro del archiconocido capitán Flint. A la muerte de este personaje, Jim y su madre, con gran peligro de su vida abren el cofre, toman algo de dinero para compensar los gastos habidos y sobre todo un paquete envuelto en un hule que es el meollo de la cuestión que van buscando todos. Jim contactará con el señor Trelawney y el doctor Livesey, que flotarán la goleta «Hispaniola» para hacerse a la mar en busca de la isla donde se encuentra enterrado el tesoro. Aunque el capitán de la goleta, Smollet, es honrado y cabal, entre la tripulación ha conseguido enrolarse como cocinero John Silver, pirata cojo con una pata de palo y sin escrúpulos, que sabe de qué va la travesía y se amotinará en el momento adecuado para hacerse con el botín. Alcanzada la isla, las escaramuzas entre los dos bandos se suceden con diferentes alternativas y protagonistas hasta la culminación de la historia.

Quince hombres sobre el cofre del muerto…
¡Ja, ja, ja! ¡Y una botella de ron!

A mediados de los años cincuenta del pasado siglo XX, la editorial Bruguera puso en el mercado la colección «Historias Selección». Una idea pionera que combinaba texto y viñetas, en blanco y negro en los primeros volúmenes, y que fue recogiendo y adaptando títulos clásicos de la literatura universal y de películas famosas de la época. Cada tres o cuatro páginas de texto se insertaba una de viñetas a modo de resumen de lo leído. La colección tuvo varias épocas llegando a sobrepasar los 200 volúmenes. Conservo alguno de ellos en mi biblioteca --- El Cid Campeador, Sissi y el vals de Strauss y Vida de los Apóstoles—, aunque no el de «La isla del tesoro» que debí leer según mis recuerdos alrededor de la edad de once años. Fue sin duda una idea brillante y una forma de introducir a los jóvenes en el mundo de la lectura de clásicos o también de temas religiosos, muy apoyados por el gobierno imperante en España en aquella época.


He disfrutado como un niño con la lectura de nuevo de este relato fantástico de piratas y tesoros, recordando la historia tantos años después y volviendo a imaginar, ahora en color y con más riqueza las imágenes que en aquella época se limitaban a las propias viñetas y en blanco y negro. Una magnífica historia muy bien contada que se saborea con deleite y fruición aún a sabiendas de antemano su final, al recorrer las situaciones por las que va pasando el protagonista y narrador Jim y todos los «buenos» y los «malos» en su búsqueda del tesoro. Como regalo adicional, un aplauso para la traducción de A. Fuertes que he utilizado en mi lectura por darme a conocer varios vocablos nuevos del siempre inacabable léxico español. Un libro clásico que viene bien recordar y que seguramente me animará con algunos de corte parecido como ya hiciera en este Club de Lectura con las aventuras de la ballena «Moby Dick» reseñado en esta entrada. Decía Isaac Asimov que… «Además, si diez mil personas leen el mismo libro al mismo tiempo, no obstante cada una de ellas crea sus propias imágenes, sus propias voces, sus propios gestos, expresiones y emociones. No será un solo libro, sino diez mil libros» frase que podemos aplicar a la lectura de un mismo libro por una persona en diferentes momentos de su vida.

Algunas frases entresacadas del texto…
Al abrir el baúl del pirata muerto… Debajo de ellos comenzaba el desorden: encontramos un cuadrante, un cubilete de estaño, varios paquetes de tabaco, dos pares de magníficas pistolas, una barra de plata, un antiguo reloj de bolsillo, algunas fruslerías sin valor, casi todas ellas de procedencia extranjera, una brújula de cobre y cinco o seis conchas raras de las Indias Occidentales
…,la verdad era que, de los veintiséis hombres que íbamos a bordo, sólo podíamos contar con siete; y de esos siete, uno, yo, era casi un niño, de manera que en realidad éramos seis y cuarto contra diecinueve.
La Hispaniola se balanceaba incómodamente, y sus imbornales tragaban grandes bocanadas de espuma. Los bandazos eran fuertes y bruscos; los botalones chirriaban, el timón daba recios golpes, que retumbaban como mazazos, y el navío entero retemblaba y crujía como una fábrica. Tuve que agarrarme con fuerza al barandal de la borda,…

sábado, 25 de marzo de 2017

Presentación en Madrid del libro «Por una rosa»


@javier_ruescas @_LauraGallego @benistofeles @JuanGomezJurado En el magnífico espacio de la Fundación Telefónica de la Gran Vía madrileña tuvo lugar ayer viernes 24 de marzo de 2017 la presentación del libro recientemente publicado «Por una  rosa» cuya reseña podemos leer en este enlace. Estaba prevista la presencia de dos de los autores, Javier Ruescas y Benito Taibo pero este último tuvo un problema familiar que le dejó varado en su residencia en Méjico. Aun así envió un emotivo audio que pudo ser escuchado por todos los presentes.


La presentación corrió a cargo del escritor Juan Gómez-Jurado que con su gracejo y chispa habitual condujo el encuentro estableciendo un entrañable diálogo inter generacional entre un autor joven como es Javier Ruescas, acercándose a la treintena y el propio Juan que se quiso hacer mayor cuando se está acercando a la cuarentena. Estaba presente también la ilustradora del libro, Mar Blanco, que durante el acto ejecutó una bella lámina a la acuarela que fue sorteada al final entre los asistentes, cortesía de la editorial que estuvo presente en todo momento de forma admirable en un segundo plano. A base de preguntas y reflexiones cruzadas, dos grandes de la literatura española actual, Javier y Juan, Juan y Javier, desgranaron, sin hacer spoiler, el libro y salieron a la luz numerosas anécdotas y pensamientos del autor en el desarrollo y culminación del proyecto, que ha visto la luz coincidiendo con el estreno de la nueva versión de la película de La Bella y La Bestia en las salas cinematográficas, coincidencia que en palabras del propio autor no ha sido casual y ha supuesto a los autores y al equipo editorial una carrera contra reloj.


Algunos reconocidos autores como Blue Jeans, Ana Campoy o Manu Carbajo entre un público mayoritariamente juvenil, seguidor en las redes e incondicional de Javier Ruescas, abarrotaron la sala, a la que se accedía con entradas previamente solicitadas a través de la web. Al final del acto cosieron materialmente a preguntas al autor, entremezcladas con otras llegadas a través de Twitter, hasta que no hubo más remedio que cortar para pasar a la firma de ejemplares por el autor, que tenía visos de no acabar nunca como puede comprobarse en la fotografía inferior. El acto pudo ser seguido en directo por streaming e incluso fue retransmitido a través de Instagram por alguno de los presentes, donde pude comprobar numerosas conexiones desde América, continente donde Javier Ruescas tiene numerosos seguidores.

Para aquellos interesados,  todo el acto está disponible en la web de la Fundación Telefónica en este enlace.



viernes, 24 de marzo de 2017

La casa de los amores imposibles, de Cristina López Barrio

Cristina López Barrio estudió derecho en la Universidad Complutense de Madrid. Simultaneó su trabajo como abogada especializada en propiedad intelectual con la literatura, dándose a conocer con una obra dedicada al mundo juvenil titulada «El hombre que se mareaba con la rotación de la Tierra (2009)», con la que obtuvo el segundo premio Villa Pozuelo de Alarcón. Con el libro que nos ocupa hoy, «La casa de los amores imposibles (2010)» pasó a la narrativa para adultos llegando a alcanzar cierto éxito y ver su libro traducido a quince idiomas. Con posterioridad ha publicado «El reloj del mundo (2012)», «El cielo en un infierno cabe (2013)» y «Tierra de brumas (2015)». Más información biográfica y general sobre esta autora en el apartado «Quién soy" de su página web.

Clara Laguna, la de los ojos de trigo, es una bella muchacha adolescente que vive con su madre, tuerta, conocida como la bruja Laguna, en un pueblo castellano a finales del siglo XIX. Clara ha sido advertida por su madre de que su familia arrastra una maldición que tendrá continuidad en ella. En otoño llegan cazadores al pueblo y entre ellos un hacendado andaluz que se prenda de Clara, la seduce y acaba dejándola preñada. Promete volver al año siguiente pero antes de partir la compra una hacienda en las afueras del pueblo, que Clara llamará la Casona Roja, en la que se desesperará año tras año esperando la vuelta de su enamorado. Aprovechando su belleza decide abrir un lupanar que le reportará pingües beneficios a la vez que comentarios funestos de los habitantes del pueblo y sobre todo del cura local, el padre Imperio, todo un personaje. El relato avanza con los descendientes de Clara, Manuela, Olvido, Margarita… hasta mediados del siglo XX, relatando las vicisitudes y relaciones de la familia, que ha conseguido un buen nivel económico pero sigue sin ser aceptada en el pueblo. Historias de pueblo, de amores y de odios, de guisos y lavandas, se desarrollan vertiginosamente para dejar constancia de la vida de esta familia y sus mujeres que una tras otra van perpetuando la maldición.

Es este uno de los libros sobre los que te auto preguntas como te ha pasado inadvertido a pesar de llevar siete años publicado. Ha sido a través de una recomendación personal el entrar en contacto con él; el comentario que me hicieron fue que lo leyera porque con toda seguridad me iba a gustar el lenguaje empleado y… acertó de pleno. La portada y el título llaman la atención, sin duda, pero lo importante de su contenido no es tanto la historia que cuenta sino COMO la cuenta, en un ejercicio de realismo que nos recuerda a los grandes autores de la literatura universal del siglo XVIII o los más cercanos, también muy grandes, del denominado «realismo mágico» de mediados del siglo XX. Imaginación a raudales, situaciones cotidianas impregnadas de magia, religión y relaciones humanas para conformar una serie de personajes, unos más y otros menos, con un trasfondo psicológico atrayente y cautivador. El estilo narrativo me ha resultado muy atractivo, embriagador, teniendo que releer y anotar muchas de las frases –al final de esta entrada incluyo algunas— que en sí mismas y por sí solas constituyen un ejercicio de evocación de imágenes al que te ves abocado sin posibilidad de resistirte. Para gustos hay colores y lo mismo que a algunos lectores les rechinan y aburren las descripciones, a mí me ocurre lo contrario si están bien conseguidas, como es en este caso según mi opinión y mis gustos.

Recomendable, más que muy recomendable, para disfrutar y dejarse embaucar por una bella aunque tétrica historia rural con todos sus ingredientes. Enganche, entretenimiento y carrusel de imágenes vívidas garantizados, sitios y personajes incluidos. Realmente me cuesta trabajo entender como no ha alcanzado más fama en el mundillo literario de habla hispana cuando hay otros que se ponen los primeros en los rankings y no le llegan a este ni a la altura del betún.

Frases entresacadas (habría que poner todo el libro...)
Regresó el humo de las chimeneas, su caricia de leña, la niebla de difuntos, el viento cortante y las campanas tristes, mientras continuaban cayendo las hojas. Sólo cuando las ramas se quedaron desnudas a la espera de la primera nevada, obligó a su madre a preparar un hechizo para hacerlo volver.
Y, sin embargo, ese día de verano que chorreaba golondrinas, sus temores habían desaparecido al escuchar una sola palabra: París.

También traía la ventisca la muerte de las hojas, la humedad de las setas recientes, la soledad de una tierra donde cicatrizaba la desgracia.
Abrió el grifo del agua caliente y dejó que ésta le cayera sobre la memoria.
Un día de finales de febrero el cielo amaneció con una melena de nubes que dejó sobre la ciudad una lluvia de monte
Apenas quedaba una oblea de la luna y se la disputaban las nubes.
El diluvio había descuartizado los rosales.
El cementerio se había inundado y lápidas y huesos andaban sonámbulos por el barro.
Era muy temprano, en el horizonte aún podían distinguirse los arañazos de la aurora.
La luna, empalada en las antenas de televisión del tejado, le encharcó el rostro convirtiéndoselo en un camafeo de nácar, y entonces él pudo verla sin ser visto.
La luna había descendido del cielo haciendo equilibrios en las cuerdas de la ropa que atravesaban el patio y se había acostado sobre el rostro de ella. El escote de la bata, abierto en pico, le pareció al chico una daga que apuntaba al delirio.
...con la fatiga de haber recorrido un laberinto de pasadizos, guiándose a veces por la lírica de su deseo, y otras por los estertores de la entrepierna.
Mareadas, las golondrinas buscaban refugio en los huecos de los tejados para abandonarse a las lipotimias; y las palomas se lanzaban empicadas a la espesura de las fuentes.
La tormenta había terminado. Las nubes despejaron el cielo hasta que se vieron los esqueletos de las constelaciones. Pero la ciudad olía a lluvia más que nunca. Los alcorques de los árboles estaban desbordados, goteaban las tejas un hipo de sollozos y por el asfalto de las calles descendían torrentes como las lágrimas por las mejillas de Santiago.
...le habló por primera vez de su pueblo enroscado entre heladas y montes, su pueblo apestando a setas en otoño mientras se descornaban de amor los ciervos; de las nieves profundas y azules que afilaban las cumbres de las sierras, de las primaveras reventando flores y de los veranos alumbrados por cantos de chicharras...
La casona roja se hallaba sumergida en una batalla de espíritus. Habían asfaltado la carretera y el pinar parecía seccionado por una cicatriz carbonizada.
…fue hacia la ventana; la había dejado abierta para que el relente de la noche entrara por el agujero de ventilar las desdichas
A su paso, el pinar se despedía de ella, ululaban las lechuzas, silbaban las ramas de las hayas y los pinos, las rocas emitían, poderosas, un crujir de líquenes…

jueves, 16 de marzo de 2017

Por una rosa, de Laura Gallego, Benito Taibo y Javier Ruescas



@javier_ruescas @_LauraGallego @benistofeles Laura Gallego García, Benito Taibo y Javier Ruescas son los tres conocidos autores que se han conjurado en este libro para relatar sus particulares visiones del tradicional cuento de «La Bella y la Bestia». El libro ha visto la luz en librerías y portales electrónicos hoy mismo 16 de marzo de 2017 y será presentado en Madrid el próximo viernes día 24 en el espacio de la Fundación Telefónica bajo la batuta de uno de nuestros escritores actuales de renombre: Juan Gómez Jurado.

Laura Gallego es una escritora catalana nacida en 1987 en Quart de Poblet que cuenta con una muy larga serie de publicaciones en los géneros infantil y juvenil cuya enumeración se haría eterna. Licenciada en Filología Hispánica, escribe desde muy joven y dispone de una excelente y cuidada página web en varios idiomas en la que podemos encontrar numerosa información personal, de su obra, sus inquietudes y de sus proyectos.

Benito Taibo es un autor mejicano con una larga trayectoria literaria que empieza a darse a conocer en España y del que ya tenemos reseñado en este blog su libro «Persona normal», entrada a la que remitimos para conocer más detalles sobre su biografía.

Por último, Javier Ruescas, autor juvenil de éxito, archiconocido mundialmente en los ambientes literarios juveniles hispanos y en las redes sociales, se ha asomado en numerosas ocasiones a este blog donde han quedado reseñados varios de sus dieciséis libros anteriores, si las cuentas no me fallan, por lo que remitimos al lector al buscador del blog para conocer detalles de su corta pero dilatada trayectoria hasta este año de 2017 en que entrará en la treintena.

¿Quién dijo que las princesas tenían que esperar a ser rescatadas?
¿Quién dijo que las princesas eran cobardes?
¿Quién dijo que las princesas lloraban?

«La belleza está en el interior» es la frase que repiquetea en nuestra conciencia como resultado del cuento tradicional que nos recuerda que las apariencias son eso, apariencias. Laura Gallego ha rotulado su historia como «El zorro y la bestia», desarrollando en ella lo que pudiéramos considerar una precuela del tradicional cuando el que se presenta a las puertas del castillo es el zorro Ren, un ser «ancestral» con capacidad de adquirir forma humana y que entabla un sesudo diálogo con la Bestia para, en un intento de ayudarle, llegar a determinar las condiciones en que se produjo el hechizo y la autora del mismo. Posteriormente visitará a hadas madrinas y brujas en un intento de conjurar la maldición que le hará transitar por mundos desconocidos de magia y fantasía.

Benito Taibo titula su apartado como  «Anabella y la bestia», dejando radicalmente de lado castillos y princesas de cuento para trasladarnos al mundo hondureño rural y real de Tegucigalpa en el que vive la joven Anabella con su madre y su enamorado Aurelio, luchando a diario para ver realizados sus sueños —«y recordar que los sueños, como todos sabemos, se sueñan dentro de nuestra cabeza, y se cumplen allí donde te encuentras»—, y escapar de un mundo que le asfixia. Para ello y para alcanzar la libertad, se subirá a la «Bestia», que en realidad es el nombre de un tren mejicano lleno de peligros en el que intentará llegar a Estados Unidos. El viaje tiene sorpresas estremecedoras para Anabella que no podemos desvelar aquí.

«Tenía su libro de cuentos y una rosa de plástico, una navaja de muelle, una esperanza que se desvanecía como una gota de pintura en el agua. Y también cinco mil dólares escondidos en los calzones.»

Por último, en la tercera historia Javier Ruescas nos presenta «Al cruzar el jardín», una relato con tintes más futuristas que enlaza el cuento clásico con el futuro. El mundo se ha detenido en el interior de los muros que rodean al castillo en el que vive solitariamente Alainn. Nunca traspasó los muros del jardín, no conoció a su madre y en los años que recuerda hasta su muerte, su padre le previno intensamente contra todo lo que pudiera venir del mundo exterior. Tan solo conserva un diario de su madre en el que puede leer historias inconexas que no acierta a comprender. Tiene el jardín lleno de trampas y avisos para prevenir la llegada de cualquier intruso. Su existencia pasa inadvertida hasta que un día desde una ventana cree ver una figura en su jardín. Parece un sueño pero la vuelve a ver por segunda vez y para la tercera está preparado y caza y hace prisionera a Fiara, una joven que pudiera ser la concreción de la «pesadilla» que le anunciara su padre. Sin embargo, la «amenaza» que Alain mantiene encerrada en los sótanos es obediente, silenciosa y comunicativa, actitudes que van minando las convenciones del chico hasta convertirla en su compañera. Pequeñas cuestiones van anidando en la mente del chico a respuestas de Fiara como que los libros en papel ya no existen y la gente lee en pantallas… Un día mientras trabajan en el jardín en el cuidado de las rosas, Alainn descubre que Fiara no sangra tras hacerse un corte, lo que es la gota que colma el vaso y con la que vuelven a la mente de Alainn todos los «demonios» que creía haber superado. La historia entra en una nueva dinámica que desemboca en un desenlace ocurrente, mágico, fascinante, en una actualización magistral con tintes futuristas del cuento clásico y que no vamos a desvelar aquí.

«Que, al final, el querer no tiene que ver tanto con el que quiere, sino con lo que hace sentir en el que es querido»

En las primeras escenas de la película (no tan infantil) de dibujos animados «La Bella y la Bestia», Bella es la hija del inventor, una chica peculiar, singular, distinta de todos sus convecinos, extravagante porque «nunca deja de leer y cuando lee no se acuerda de comer»; «una muchacha de lo más extraño… que siempre en las nubes suele estar». Por un momento intenta contar al panadero la maravillosa historia que ha leído en el último libro y este le da la espalda. Ella sabe que existe un mundo por descubrir y ver y lo busca afanosamente en la pequeña biblioteca de la aldea a donde se dirige prácticamente a diario. ¿Ha llegado algo nuevo? Pregunta con ingenuidad al bibliotecario, a lo que este le responde: Jejeje… ¿desde ayer? Bella no pierde la sonrisa y se lleva un libro que ya ha leído dos veces con anterioridad porque en él descubrirá «lugares lejanos, aventuras, hechizos mágicos, un príncipe disfrazado… ». Leer es transportarse a otros mundos, otras historias, otros personajes y vivir con ellos sus aventuras, compartir sus emociones y dejarse llevar por la magia de lo que ocurrió, sea real o inventado, ¡qué más da!

Con este libro volvemos a enfrentarlos a la diatriba actual del contenido y el continente. Aunque yo he devorado el contenido en la adquisición digital por menos de 8€, no podré resistirme a hacerme con la edición en papel, el continente, por su presentación maravillosamente cuidada, en tapa dura por menos de 15€, con una portada y unas ilustraciones preciosas a cargo de Mar Blanco que son una delicia, una joya, para conservar en nuestra biblioteca personal aunque ya no quepa en ella ni un alfiler. 35.140 vocablos y numerosas ilustraciones nos aseguran unas horas de lectura más que agradable para todos, chicos y grandes, pues los cuentos no tienen edad. Tres estilos de juntar palabras, a cada cual más impecable, donde la narración y los diálogos se entremezclan para trasladarnos a mundos mágicos que en este libro están no tan lejos de la realidad que nos rodea. Momentos de agradable lectura en una renovación del clásico que está misma semana podemos ver también en pantalla grande con actores reales.

jueves, 9 de marzo de 2017

Kryptos, de Blas Ruiz Grau y otros

@BlasRuizGrau Blas Ruiz Grau es un escritor alicantino nacido en 1984 en el seno de una familia trabajadora que ha transitado por estudios de la rama técnica hasta llegar a su empleo actual como informático. Compagina sus inquietudes en el mundo de la literatura con estudios de geografía e historia en la Universidad Nacional de Educación a Distancia. Estos datos han sido extraídos de su página web a la que remito a lectores más curiosos para recabar más información. También cultiva de forma periódica el relato en su blog. Entre sus publicaciones tenemos «La verdad os hará libres (2012-Auto publicada)», «La profecía de los pecadores (2013)» y el que comentamos hoy «Kryptos (2015)» que no es exclusivamente de cosecha propia sino que ciertos capítulos han sido escritos por conocidos autores actuales como Gabri Ródenas, César Pérez Gellida, Roberto López-Herrero y Bruno Nievas, habiendo quedado el prólogo a cargo de Juan Gómez Jurado.

Se trata de un libro especial porque todos los beneficios que al autor obtenga por su comercialización serán donados a EDUCO, una ONG que focaliza su labor en la lucha diaria en la defensa de los derechos y la protección a la infancia, especialmente en temas de pobreza y hambre infantil.  Solo por ello ya merece la pena comprar el libro. Pero es que además se trata de una lectura entretenida y actual, con un andamiaje muy bien construido y que pudiéramos pensar que raya en la ciencia ficción si no tenemos en cuenta la información que llena estos días los telediarios a raíz de las revelaciones de Wikileaks en las que poco menos que debemos de sospechar que somos espiados por nuestros propios televisores en el salón de nuestra casa.

Una de las ciudades más universales y protegidas del mundo, Washington, se ve amenazada por un terrorista que da un plazo de 24 horas para que se satisfagan sus exigencias a cambio de no detonar cinco potentes bombas colocadas en puntos estratégicos y concurridos de la ciudad. Un comité de crisis al más alto nivel en la Casa Blanca observa la cuenta atrás mientras pone en alerta a todos sus servicios de inteligencia, que de forma tangencial detectan que el sistema de cifrado más seguro del mundo ha sido abierto por alguien que al final resulta ser una adolescente, Danielle, superdotada con un pequeño ordenador en la habitación de su casa. Julie Hawkings —nombrada 310 veces—, 33 años pero a pesar de ello veterana agente de la CIA y que arrastra una situación personal complicada tras una misión fallida en Irak, es la encargada de «detener para proteger» a Danielle —nombrada 182 veces—, pero comprueba que otras organizaciones mafiosas andan detrás de la niña, de una sorprendente madurez para su edad de quince años, y del programa con el que ha conseguido romper el código de cifrado. Nada es lo que parece, todo está intervenido y espiado, los compañeros no son tal y ni las propias instituciones del gobierno se pueden fiar de sus departamentos y sus directores. En el espacio de esas 24 horas la acción transcurre de forma trepidante llevando al lector por situaciones que no alcanza a saber valorar como ciertas, posibles o pura ciencia ficción hasta un desenlace en el que muchos de los actores muestran sus cartas poniendo al descubierto oscuras intenciones personales, muy lejos de un pretendido servicio a la nación.

Todos los ingredientes de un thriller de actualidad al servicio del lector en un relato vibrante que le mantendrá pegado al libro tratando de devorar sus algo más de 57.000 vocablos y alcanzar su final. La talla de los autores que han participado en la redacción del texto está contrastada y salvo la indicación inicial en algunos capítulos de quién ha sido el encargado de su desarrollo, el lector no notará diferentes plumas ni diferentes estilos porque la homogeneidad y el engarce de la novela están magistralmente conseguidos. La acción se desarrolla en una época indeterminada aunque posterior a la época de la presidencia de Barak Obama, en la que precisamente nos encontramos en estos momentos. Es de resaltar el oficio del autor principal que denota estar puesto al día en archiperres informáticos, nuevas tecnologías, espionajes y funcionamiento interno de los servicios de seguridad de una de las naciones más punteras del planeta en estos asuntos, y de la que no creo que quede ningún ciudadano que tenga dudas de la vigilancia electrónica a la que somete a todo bicho viviente. Los límites de lo real y de lo imaginado quedan difusos y será el propio lector el que determine que es, para él, cierto o ficción en la trama de la novela. En todo caso, la angustia está asegurada a medida que el tiempo pasa inexorable y se va acercando la posibilidad de que la amenaza sea llevada a cabo. Un buen guion sin duda para una película de acción actual que a buen seguro cosecharía enorme éxito en la gran pantalla. En resumen, un libro cuya compra es casi obligada por las razones anteriormente expuestas y que nos hará pasar un rato muy entretenido.